La riqueza paisajística
de nuestras sierras y valles, fascina al caminante
que emprende camino a través de ellos. Parajes
donde se disfruta del enfrentamiento entre la acción
del hombre, que deja su huella dando lugar a un característico
paisaje cultural, y el de la Naturaleza, que se niega
a ser dominada, imponiendo su presencia en los rincones
que habitaron nuestros antepasados, ahora abandonados.
Las impresionantes vistas de las que se pueden disfrutar
desde lo alto del Puerto del Palo, dan cuenta de ello.
Horizontes con inmensos brezales, donde antes había
grandes bosques de castaños y robles, como
consecuencia de la acción del fuego, que ahora
se agolpan en las profundidades de nuestros valles.
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